La tendencia del H2H y la necesidad de Bournemouth de anotar en casa apuntan a que ambos equipos encuentren la red.
El Bournemouth llega a este encuentro con la moral por los suelos tras caer 2-1 ante el Manchester City, sufriendo en la portería y sin sumar puntos en la temporada. La lesión de varios titulares y la sanción de R. Christie complican aún más su situación, obligando a rotaciones que pueden afectar la cohesión del equipo. Sin embargo, jugar en casa suele ser un factor determinante para intentar reaccionar ante un rival que, aunque viene ganando, no es de los favoritos absolutos del mercado.
Por su parte, el Everton muestra una imagen impecable en las primeras jornadas, con una victoria contundente 2-0 ante el Crystal Palace y una portería a cero. La ausencia de tarjetas en su último partido y la solidez defensiva son sus principales activos. No obstante, las bajas de jugadores clave como Norgaard pueden poner a prueba su estructura táctica ante un Bournemouth que, por necesidad, deberá atacar con más intensidad.
El árbitro Chris Kavanagh es conocido por su gestión estricta pero controlada. Dado que el Everton ha recibido 0 tarjetas en su último partido y el Bournemouth solo 2, y considerando que las estadísticas de córners del Everton son bajas (1.5 en contra), es probable que el partido tenga un ritmo contenido en cuanto a incidentes disciplinarios, aunque la presión del local podría elevar ligeramente el número de faltas.